Miércoles, cena de chicas, después de un delicioso plato de fideos con verduritas (cocidas, porque ahora tenemos que evitar por un tiempo los “crudos”).
V: Mi cuñada también está embarazada. Entonces, seguro que alguna de las dos tiene nena. Y la otra, pobre…
Inevitable preguntar por qué.
V: La nena es tranquilita. Imaginate nuestra cena semanal. A la nena la arreglás dibujando, o la ponés a peinar a alguna de las chicas y listo, te olvidás. “Hacele trenzas a la tía N (que tiene rulos rabiosos!!!) O le traes un par de muñecas, y listo. Ya de más grande le dejamos que nos haga las manos y es feliz. En cambio el nene es un terremoto. Lo vamos a tener colgado de todos lados. “Mamá, mirá”. Le tenés que estar encima todo el tiempo. Juega al fútbol en el departamento, quiere que le presten atención todo el tiempo.
Mili escucha en silencio. Y al final, apunta: La nena está más limpia, el nene siempre sucio.
¡Obvio!
viernes, 28 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
y ahora cómo hacemos?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)